En algunos aspectos, el ojo es como una cámara fotográfica: sus elementos ópticos enfocan la imagen de algún objeto sobre una “película” fotosensible (la retina), a la vez que aseguran el paso de una cantidad adecuada de luz para permitir una “exposición” correcta. De este modo, para comprender cómo forma el ojo imágenes nítidas de los objetos en la retina, se producen los siguientes tres procesos según Tortora:
1) La Refracción o Desviación de la Luz: Esto ocurre por medio del cristalino y la córnea; el cual, es el cambio de dirección que experimentan los rayos luminosos al atravesar medios de distinta densidad. Es por ello, que en el ojo la refracción de la luz se produce en cuatro zonas: córnea, humor acuoso, cristalino y el humor vítreo. No obstante, alrededor del 75% del total de la refracción de la luz se produce en la córnea, y el cristalino aporta el 25% restante del poder de enfoque y también cambia el foco para ver objetos cercanos o distantes. En este sentido, a medida que los rayos de luz ingresan en el ojo, sufren una refracción en las caras anterior y posterior de la córnea; sin embargo, ambas caras del cristalino refractan aún más los rayos, de manera que quedan enfocados exactamente sobre la retina.
2) La Acomodación: Son los cambios en la forma del cristalino, este se puede acomodar su curvatura al enfocar objetos que se encuentran a distintas distancias, para la visión cercana su curvatura aumenta por la contracción del músculo ciliar, y para la visión lejana disminuye la curvatura debido a una relajación del músculo. Por lo tanto, la acomodación automática del cristalino permite que los rayos se proyecten sobre la retina, y su poder de enfoque es mayor a medida que aumenta la curvatura.
3) La Constricción o Estrechamiento de la Pupila: Es la disminución del diámetro del orificio a través del cual la luz entra en el ojo, y ocurre por la contracción de los músculos circulares del iris. Por lo que, las fibras musculares circulares del iris también participan en la formación de imágenes retinianas nítidas. De esta manera, este reflejo autonómico se produce simultáneamente con la acomodación e impide que los rayos luminosos entren en el ojo a través de la periferia del cristalino. Por lo tanto, si esto no ocurriera, los rayos de luz que entran por la periferia no podrían ser dirigidos para que se enfocaran en la retina, lo que daría como resultado una visión borrosa. No obstante, la pupila también se contrae en presencia de luz brillante.
Es por ello, que la formación de la imagen a través de estos procesos, la luz que los objetos reflejan atraviesa la córnea, el cristalino y los humores, formándose en la retina una imagen de menor tamaño, invertida (cabeza abajo) y también experimentan una reversión de izquierda a derecha, es decir, la luz proveniente del lado derecho de un objeto llega al lado izquierdo de la retina, y a la inversa; posteriormente, las imágenes se convierten en impulsos nerviosos que se transmiten hasta la corteza cerebral por las vías visuales, en la cual, se convierten en sensaciones visuales.
Convergencia
Se refiere al movimiento medial de los dos globos oculares, el cual permite que ambos se dirijan hacia el objeto que está siendo observado, es decir, ambos focos se enfocan sobre el mismo objeto y se produce una sola sensación visual. Por ejemplo, al seguir con la vista un lápiz que se acerca a los ojos, cuanto más cercano esté un objeto, mayor será el grado de convergencia necesario para mantener la visión binocular. Es de acotar, que la acción coordinada de los músculos extrínsecos del ojo es la responsable de esta convergencia.
Asimismo, esta característica del aparato visual humano permite la percepción de la profundidad y la apreciación de la naturaleza tridimensional de los objetos. No obstante, esto se produce cuando los rayos de luz provenientes de un objeto alcanzan sus puntos correspondientes en las dos retinas, de esta manera, cuando se mira fijamente un objeto lejano hacia adelante, los rayos de luz que entran se dirigen hacia ambas pupilas y se refractan a puntos comparables en las retinas de ambos ojos. Y, a medida que se acerca el objeto, los ojos deben rotar hacia adentro para permitir que los rayos de luz alcancen el mismo punto en ambas retinas.
Por otro lado, a causa de la posición que ocupan los ojos en la cabeza, muchos animales como los caballos o las cabras, ven un grupo de objetos que está a su izquierda a través de un ojo, y un grupo completamente diferente de objetos que se encuentre a su derecha con el otro ojo. Pero, en los seres humanos, ambos ojos se enfocan en un solo grupo de objetos; es lo que se denomina visión binocular.
Transducción
El primer paso en la transducción visual es la absorción de la luz por un fotopigmento, proteína coloreada que sufre cambios estructurales cuando absorbe la luz, en el segmento externo de un fotorreceptor. La absorción de la luz actúa como iniciador de los fenómenos que conducen a la producción de un potencial receptor. El retinal es la parte que absorbe la luz en todos los fotopigmentos. En la retina humana hay cuatro tipos de opsinas: tres en los conos y una en los bastones. Las pequeñas variaciones en las secuencias aminoacídicas de las opsinas les permiten a los bastones y conos absorber diferentes colores (longitudes de onda) de la luz entrante. Ver Proceso.

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